Comentarios y Análisis de Política

sábado, 27 de septiembre de 2014

Gol de Mas al Estado


 

 

 

 

 
                                                                                                                                                                     
El president Artur Mas ha marcado un gol al Estado con la solemne convocatoria, con visos de legalidad, de la Consulta de autodeterminación de Catalunya. Después, el árbitro constitucional podrá anularlo -como todo hace prever-,  pero ya nadie podrá borrar su primer impacto psicológico y político en la sociedad catalana y española.

Pocas horas antes de que el presidente catalán, en su decidido, hábil y temerario desafío al Estado, firmara la convocatoria de la famosa Consulta, su 'padre político', Jordi Pujol ha tenido que sufrir un calvario de acusaciones, en forma de preguntas, de todos los grupos parlamentarios catalanes, incluido el del partido que fundó y llevó al poder durante veintitrés años. La unidad no es tan compacta, como se quiere presentar.

Le tenían ganas, los líderes políticos que intervinieron, al expresidentes Pujol en su comparecencia en el Parlament. La sesión, que comenzó con una especie de historieta familiar de estar por casa, para explicar la procedencia de unos millones no declarados en el extranjero, subió de tono en las preguntas de algunos de los grupos y en la réplica de un Pujol especialmente airado que, como autodefensa, se permitió  reñir a todos, tras declararse inocente de toda corrupción:"yo no he sido un político corrupto".

Las preguntas, que iban al fondo de la cuestión pero formuladas de forma acusatoria e hiriente, a veces parecían más un linchamiento del mítico personaje caído, fundador del nuevo catalanismo y motor de la modernización de la Catalunya autonómica, que de buscar la verdad objetiva por oscura y rocambolesca que esta pueda ser. Al gran mito que iba a figurar en letras de oro en la historia, se le negaba todo reconocimiento y consideración, incluso más matizadamente por los suyos.

Un espectáculo penoso que no ha aportado nada sustancial al esclarecimiento de la cuestión de fondo: el confesado fraude fiscal por muchos millones ocultos durante más de treinta años, su verdadera procedencia y los tejemanejes y  extraños negocios familiares. Más bien, ha evidenciado la amplitud y complejidad del tema, que puede tener muchas complicidades.  Y al no ser  contestadas, como procedía, por el protagonista las preguntas básicas que se le formularon, las sospechas seguirán sin esfumarse.  La mala uva de los interpelantes y la irritación del interpelado fueron muy elocuentes. Hablan por si solas. Alguien deberá, algún día, comerse el marrón.

En todo caso, no solo es sospechoso el rápido y público distanciamiento mostrado por Artur Mas, varias veces conseller en el gobierno de Pujol y su delfín, sino que se explica por la necesidad de salvar de toda sombra de implicación en este turbio asunto, a los líderes del llamado 'proceso' hacia la secesión, que ahora queda oficialmente convocado a bombo y   –ganando por puntos a un Rajoy que se dispone a recurrirlo-,  como el mayor hito en trescientos años de la historia catalana. Nunca se había ido tan lejos.

Fundamenta el president Mas esta decisión -"hábil, astuta y firme", según sus palabras- en lo que estima mayoritarias demandas social y política, en la que proclama legitimidad y legalidad del proceso de esta "transición catalana", en la "oferta de diálogo hasta el último momento" y en la escrupulosidad jurídica de los distintos pasos que se vienen dando "con determinación". En todo esto ha ido por delante de los movimientos del Gobierno Rajoy y de las instituciones estatales. Es lo que le ha permitido marcar este primer gol oficial, que coloca al árbitro estatal en una humillante posición defensiva.

La Ley catalana de consultas y el Decreto de convocatoria a la ciudadanía para el 9N, tienen, sin embargo, su truco cuidadosamente ocultado por la propaganda oficial. Ya no se trata del cacareado "derecho a decidir", sino solo de "opinar", que es muy distinto. Y tampoco se trata de decidir sobre la autodeterminación y secesión, sino de expresar la opinión popular sobre si las respuestas a las dos preguntas formuladas, han de servir de base para que el Govern y el Parlament presenten una iniciativa o propuesta al Estado sobre una nueva forma de relación Catalunya-España, que puede incluir la reforma de la Constitución, por ejemplo. La "astucia", de la que alardea Artur Mas para llegar hasta aquí, también se ha de entender aplicada de cara a la opinión pública catalana, para no defraudarla de las grandes promesas; las cosas se han relativizado mucho, lo cual es una muestra de realismo, y podría favorecer un clima de entendimiento, según reaccionen ahora las instituciones estatales.

Haber marcado un primer gol espectacular al Gobierno central es mucho, pero más allá de escuchar la música del festival o el griterío eufórico de algunas gradas, conviene leer la letra pequeña de lo publicado en el Boletín Oficial. No todo es tan claro, ni triunfal ni inocente, en este día muy singular, que ciertamente quedará bien marcado en la historia.

 

 

Pujol, linchamiento y sin respuestas


 

 

 

A pocas horas de que, este sábado, el president Artur Mas, en su temerario desafío al Estado, firme la convocatoria de la famosa Consulta sobre la autodeterminación de Catalunya, su 'padre político', Jordi Pujol ha tenido que sufrir un calvario de acusaciones, en forma de preguntas, de todos los grupos parlamentarios catalanes, incluido el del partido que fundó y llevó al poder durante veintitrés años.

Le tenían ganas, los líderes políticos que intervinieron, al expresidentes Pujol en su comparecencia en el Parlament. La sesión, que comenzó con una especie de historieta familiar de estar por casa, para explicar la procedencia de unos millones no declarados en el extranjero, subió de tono en las preguntas de todos los grupos y en la réplica de un Pujol especialmente airado que, como autodefensa, se permitió  reñir a todos, tras declararse inocente de toda corrupción.

Las preguntas, que iban al fondo de la cuestión pero formuladas de forma acusatoria e hiriente, a veces parecían más un linchamiento del mítico personaje caído, fundador del nuevo catalanismo y pieza clave de la modernización de Catalunya, que de buscar la verdad objetiva por oscura y rocambolesca que esta pueda ser. Al gran mito que iba a figurar en letras de oro en la historia, se le negaba todo reconocimiento y consideración, incluso por los suyos.

Un espectáculo penoso que no ha aportado nada sustancial al esclarecimiento de la cuestión de fondo: el confesado fraude fiscal por muchos millones ocultos durante más de treinta años, su procedencia real y los tejemanejes y  extraños negocios familiares. Más bien, ha evidenciado la amplitud y complejidad del tema. Y al no ser  contestadas, como procedía, por el protagonista las preguntas básicas que se le formularon, las sospechas seguirán sin esfumarse.  La mala uva de los interpelantes y la irritación del interpelado fueron muy elocuentes. Hablan por si solas. Alguien deberá, algún DIA, comerse el marrón.

En todo caso, no solo es sospechoso el rápido y publico distanciamiento mostrado por Artur Mas, varias veces conseller en el gobierno de Pujol y su delfín, sino que se explica por la necesidad de salvar de toda sombra de implicación en este turbio asunto, a los líderes del llamado 'proceso' hacia la secesión, que ahora queda oficialmente convocado a bombo y platillos –ganando por puntos a un Rajoy que se dispone a recurrirlo-  como el mayor hito en trescientos años de la historia catalana.

 

 

 

 

 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Presidents que enganyen


 

 

És trist que un país tingui presidents que enganyen als ciutadans. Un, ocultant de forma irregular a paradisos fiscals una fortuna, de procedència no clara; i l'altre, actuant de manera deslleial al seu càrrec i fen promeses a la gent amb frau de llei.

Personatges, com Jordi Pujol i Artur Mas, que podien haver estat grans presidents i tingut un lloc d'honor a la historia del país, s'han desacreditat, per error o falta d'honestedat, portant al país, que tant han proclamat servir i estimar, a una situació de crispació, de divisió  i de desprestigi, que perjudica a tots i no beneficia a ningú que no sigui del clan dels il·luminats o interessats.

Quan Pujol diu que anirà voluntàriament al Parlament a declarar, ja que té "més coses a dir", però que serà  a partir del dia 22 i no abans "per no interferir en la Diada y en el debat de política general", queda clar que el "cas Pujol" no és un assumpte estrictament personal i familiar, com emfàticament assegurava el president Mas, sinó que va molt més enllà, afectant a la governació del país, al moviment sobiranista  i a la mateixa imatge de Catalunya, que erròniament tant s'ha volgut identificar amb aquests personatges, sobretot amb el mite Pujol, del que ara tants intenten desmarcar-se, miserablement, per salvar la cadira o la cartera.

I quan Artur Mas, que es proclama "fill polític" de Pujol (que és qui el va nomenar), per la seva banda, amb contradiccions, deslleialtats,  maniobres de distracció, mitges paraules i radicalitzacions verbals, condueix al país a un doble enfrontament i greu divisió: interna catalana, i externa amb la resta de l'Estat, no solament enganya a la ciutadania, sinó que, segurament, cava la seva pròpia tomba política. Les seves promeses seran vanes o desastroses.

Quina llàstima! Dos possibles grans presidents catalans malaguanyats. I amb el seu desprestigi arrosseguen, inevitablement, el bon nom de Catalunya i els mateixos legítims moviments polítics i cívics, siguin majoritaris o minoritaris, però que en tot cas tenen dret a tenir la seva pròpia veu, a expressar la seva opinió i els seus desitjos dintre del marc legal democràtic al que Catalunya tant decisivament va contribuir a construir i referendar lliurement i màssicament, després de lluitar contra la dictadura.

 ¿Qui pot fer cas ara, seriosament, a presidents predicadors d'ètica i valors, o venedors d'il.lusions irrealitzables, al menys en pau i a curt termini, si d'entrada ens enganyen  amb diners ocults, que no paguen impostos ni se sap d'on venen, o creant crispació i desengany, en lloc de donar exemple i de governar amb eficàcia i seny per a tots? Els possibles enganys i malifetes d'altres presidents o líders  de fora, no poden justificar els propis enganys.

Aquests fan mal a l'anima de cadascú i del país. Ja son veus cridant en el desert, o pitjor...

lunes, 18 de agosto de 2014

'Caso Pujol', un misterio que huele muy mal


-      Entrevista a Wifredo Espina

 

-     'Caso Pujol', un misterio que huele muy mal

 

-     No habrá consulta, como quiere Mas

 

-     Entrevista del director de Diario de Tarragona, Josep Ramon Correal, al periodista decano en activo español, Wifredo Espina, sobre el 'caso Pujol', la Consulta catalana y el Periodismo

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-     JR.Correal: -Su olfato periodístico qué le dice:¿Habrá consulta el 9-N?

 

-     Wifredo Espina: -De la forma como se pretende hacer, no la habrá. Si se quieren organizar simulacros de consulta, sin validez, nadie podrà impedirlo; ya se hicieron, pero no sirvieron de nada. Seguramente, el president Mas -si aun lo és- firmarà la convocaroria, para que no se diga que se ha rajado, pero sabiendo que hace el ridículo, porque ni jurídica ni políticamente lo puede hacer. Siendo el representante legal del Estado en Catalunya y habiendo jurado o prometido en su toma de posesión 'cumplir y hacer cumplir la Constitución', cometeria una grave ilegalidad, prevaricación. Además, ha dicho que no haria nada ilegal. Para ello, para desafiar las leyes, antes deberia dimitir de los poderes que estas leyes le han dado, y ponerse al frente de un movimiento cívico legítimo pero contrario a la ley. És previsible, incluso, que el 'choque de trenes' sea con Junqueras, ya que éste va a piñón fijo, y Mas no querrá estrellarse ni perder la presidencia.

 

 

-     ¿Què salida le queda a Artur Mas?

 

-     Dimitir, convocar elecciones o aplicar su (negado) 'plan B'. Quizás, este último sería la menos trumática salida, para él y para el pais. Se trataria de aplazar -o simularlo-  la consulta para el final de su legislatura en 2016, intentando que las elecciones fueran o parecieran plebiscitarias en torno al derecho de autodeterminación. Artur Mas, así, no renegaria de la consulta y podria seguir gobernando e intentar recuperar confiança y votos durante este tiempo. Posiblemente, el Gobierno central veria con buenos ojos esta jugada, ya que, por una parte, no puede permitir la consulta y, por otra, la caida de Mas en unas elecciones anticipades, con un Junqueras ganador, la situación se agravaria considerablement. Seguramente, también seria bien visto por los sectores moderados cívicos, políticos y económicos- ya que estabilizaría, de momento, la situación y dentro de dos años la correlación de fuerzas políticas en España puede ser distinta, permitiendo nuevos planteamientos a la reivindicación soberanista.

 

 

-     El 'caso Pujol', ¿tumba el proceso soberanista?

 

-     El soberanismo no se lo 'tumba' ni con el 'caso Pujol' ni sin este 'caso'. De alguna forma ha existido siempre  Seguirà y quizás vaya en aumento, según se jueguen las cartas aquí y en Madrid. Últimamente, se le ha dado mucho aliento desde el centralismo español y desde las propias intituciones gubernamentales catalanas. Otra cosa distinta es el llamado 'proceso', que ha recibido un duro golpe en la credidibilidad de sus líderes, aunque Jordi Pujol no ha sido un ferviente independentista.   A muchísima gente le ha caido la venda de los ojos, no todo era buena fe ni limpio. Como ha manifestado Rigol, esto hace mucho daño al 'proceso'. Dependerá de como vaya derivando en relación al 'mito Pujol' y de si sus ramificaciones se extienden, pudiendo llegar a salpicar al propio Artur Mas, ya que se dice que, de alguna manera, conocia el tema, lo cual sería fatal. No solo el soberanismo, sino incluso el catalanismo moderado, perdería prestigio aquí y fuera. Los poco amigos de Catalunya, sin duda, lo aprovecharian a fondo. Y ya lo hacen antes de aclararse este obscuo, escandaloso  y sucio 'affaire'.

 

 

-     Usted conoce bien al ex Honorable. ¿Cómo se explica que cometiera un error de tanta magnitud?

 

-     Para mi es un misterio, que huele a putrefacto. He valorado y valoro muchas cualidades de Jordi Pujol. Como su inteligencia, cultura, sagacidad, capacidad de comunicación... Lo último que podia esperar de él es un afan de enriquecimiento personal o familiar, cayendo en procedimientos ilícitos. Su ánsia de poder es conocida, y para satisfacerla no tiene muchos miramientos. Los casos Banca Catalana, Banco Industrial, Correo Catalán y Destino, que se hundieron en sus manos, son ilustrativos.  Creía que para hacer política -que al principio llamaba 'hacer pais'- es necesario tener poder económico y mediático y se dedicó a ello, por lo visto no siempre de forma clara y honesta. Y este poder económico y mediático lo ponía al servicio de su personal ambición y de su idea de Catalunya, de la que siempre discrepé, pública y privadamente. Tiene una concepción demasido romántica, cerrada y excluyente. Esto no fue obstáculo para un mútuo respeto y un diálogo que yo creía sincero. Ciertas confesiones sobre temas delicados me lo hacían pensar así. Todo lo ponia a su servicio y de su plan político. Es muy autoritario e intervencionista y tiene una alta consideración de si mismo y de su autoridad. Cuando salia de su despacho para coger el coche oficial, sonaban todas las sirenas del Palau para que toda la guardia le rindiera pleitesia y los chóferes estuvieran a punto: !salia el virrei!. Fue un error, cuando el "caso Banca Catalan" querer identificar Pujol con Catalunya, con una manifestación a favor de Pujol como símbolo de Catalunya. Una comisión de los organizadores vinieron a verme en El Correo exigiéndome poner en la portada que habia medio millon de manifestantes. Como director en funciones me negué, alegando que los datos oficiales y periodisticos decían que mucho menos; puse las distintas cifras, pero no  en el título. Me la jugaba, claro.

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-     ¿Pujol pasará a la historia como un miserable?

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-     Alguien ha dicho que 'un mal morir' no deshonra toda una vida. En este caso, las informaciones parecen indicar que el pecado, confesado en parte y que ahora está dispuesto a expiar, ha durado muchísimos años. Como en una doble vida. Esto deberá aclararlo y valorarlo la Justicia, no las impresiones ni las informaciones parciales periodisticas o policiales. No será fàcil, dada la complejidad del tema, las múltiples complicidades, sus ramificaciones internacionales y su evidente e inevitable politización. Muchos han tenido una enorme prisa en denigrarle, en despojarle de todos sus honores y privilegios, en tomar distancias de él, seguramente para tapar o hacerse perdonar su complicidad. Ya no quieren ser considerados del clan, de la 'trama'. La propia confesión pública de Pujol sobre la fechoria ha dado pié a esta reacción de enemigos, adversarios y amigos, e incluso de quienes lo consideran su 'padre político' pero que ahora no quieren que les estorbe su propia carrera política. Desde luego, las páginas positivas de su biografía se veran sepultadas por las más miserables. Esto es, seguramente ya desde ahora, su principal preocupación; no pasar a la historia como el gran lider y padre de su país, Catalunya.

 

-     ¿Es creíble la versión de que se ha autoinculpado para salvar a los hijos?

 

-     Este misterio del 'caso Pujol' está envuelto de muchos misterios. Y el aspecto familiar –de padre y de esposo- puede ser uno de ellos. Sospechosamente, la família no ha sido precisamente muy diligente en defenderle, al menos hasta ahora. ¿Autoinculparse por unos hijos que no parecen muy agradecidos? Un posible arrebato suyo no es descartable, pero ¿de qué serviría ante la Justicia? Hay que ver el testamento de su padre, la cuantía de que se habla y la real, y el origen de esta fortuna. Un hipotético acto de inmolación expiatoria –propia y para otros- no resolveria nada. Quizás, para ganar tiempo y embrollar más el proceso judicial. El mismo ex honorable acaba de declarar que 'quizás soy más burro de lo que la gente creia'. Palabras también misteriosas en boca de un personaje tan astuto y bregado en los vericuetos de la política y la politiqueria.

 

-     Usted no ve claro que la independencia sea una buena opción para Catalunya....

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-     Es una opción legítima. No la veo ni buena ni mala, en si misma. Creo que nadie serio y desapasionado lo sabe. Depende, principalmente, de cómo se llega a ella, de la legalidad o no del proceso y de los vínculos de todo tipo que puedan romperse entre gente que lleva siglos conviviendo. Como dice Iceta: 'sobre los sentimientos no se debate'. Y menos aun, se juega o manipula, como se está haciendo para rédito político y ambición de poder. El federalismo o un autonomismo más claro y blindado, parecen más viables. La independencia puede ser buena o mala, depende de como se use, pero en estas circunstancias quizás no sea la opción mejor, por muy romántica y feliz que se la pinte.

 

-     ¿Que teme más, la independencia o los independentistas?

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-     Sin duda los independentistas radicales, no todos claro. La independencia, por cauces normales, no es temible, por ningún motivo. Solo lo es si con ella se pretende desviar la atención de los ciudadanos de sus problemas, si se quiere tapar con su 'ilusión' un mal gobierno, o si ha de servir para crear un feudo de un clan privilegiado o corrupto, sin otro control que los del clan. El famoso 'oasis catalán'  ha sido un engaño para innocentes. Han salido ya muchas pruebas de ello.

 

 

-     ¿Cuál es la mejor opción para el futuro de Catalunya?

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-     Seguramente, el federalismo clásico moderno, o un autonomismo bien definido y debidamente blindado, como he apuntado antes. Son, además, las opciones que encontrarian mejor acomodo en la vigente Constitución, que ya distingue entre regiones y nacionalidades, y por tanto las más viables, sin tensiones ni desafios de matón de barrio. Ha sido un gravísimo error de los gobiernos centrales, no haber sido fieles a lo establecido en esta Carta Magna, la mejor que ha tenido el país.

 

-     Hablemos de periodismo. ¿Qué futuro le augura al oficio?

 

- Si hablamos de 'oficio' empezamos mal. Todos los oficios son dignos, pero las profesiones obligan a algo más: profunda vocación y libertad moral. Periodismo, para mi, es una profesión, como la de médico o abogado. Como tal, tiene futuro si no se prostituye y si cumple su función de servicio público: informar verazmente, sin hipotecas, con libertad y honestidad, y contextualizando la información para que pueda ser entendida y valorada por el lector, oyente o televidente. Los gabinetes de prensa y muchos de los programas de radio y televisión no tienen nada que ver con el periodismo; son otra cosa.

 

-     Cualquier tiempo periodístico pasado fue mejor?

 

-     Evidentemente, no. Pero ahora se hace un periodismo demasiado partidista, poco responsable o frívolo, con grandes y ejemplares  excepciones. Durante la Transisción se hizo un buen periodismo; el Estado intervenía poco y las empresas aun no se atrevían demasiado. Y los profesionales se sentian llamados a la gran tarea de recuperar la libertad y la democrácia, no a la lucha de trincheras políticas.

 

-      ¿El auténtico periodismo ha muerto a manos de la tecnologia?

 

- La tecnologia es una ayuda, no una limitación. Abre posibilidades, no las destruye, si el profesional sabe servirse de ella y no someterse a la misma.

 

-     El periodismo del futuro, ¿lo harán las máquinas?

 

-     Las máquinas no hacen el hombre, es el hombre el que hace las máquinas. El periodismo es cosa de hombres...

 

 

(Diario de Tarragona. 12.8.14)


lunes, 28 de julio de 2014

El Plan 'B' (Bajada de pantalones)

Aprovechando el enorme ruido del 'escándalo Jordi Pujol' (cuya persona no se merece tanta saña, con que se le ataca ahora), el president Artur Mas ha hecho público su Plan 'B', para tapar anticipadamente  su fracaso en el tema de la famosa Consulta, con la que ha estado enredando a tantos catalanes y crispando tanto a todo el país.

De su prometida 'consulta si o sí', de su anuncio que los catalanes 'el 9N iremos a votar', de su alternativa 'consulta o elecciones', ja nada de nada. Ahora, lo que toca, por lo visto, es de distanciarse y/o expulsar del partido a su fundador, de refundar el partido y de evitar que sea suspendida la autonomía de Catalunya.

El nuevo numero dos de CiU, que sustituye al discrepante y  fugado a tiempo  Duran Lleida, lo explica muy claramente en 'El Periódico'. "El President -dice- convocará un gobierno de concentración después del veto a la Consulta, y el nuevo Gobierno catalán preparará las elecciones plebiscitarias del 2016, con vistas a la independencia. Josep Rull -añade el diario-  teme la suspensión de la autonomía y llama a evitar  los errores del 1934 ".

Todo un encaje político de bolillos para disimular un gran fracaso y para mantenerse en el poder hasta el final de la legislatura, sin aventurarse a unas nuevas elecciones anticipadas en que volvería a perder un montón de diputados, según todas las encuestas, y quizás el descalabro definitivo del partido.

Seguramente, muchos sectores conservadores del país verán con alivio este cambio de tercio de Mas, ya que temían un triunfo electoral del más radical y pétreo Oriol Junqueras, líder de ERC, dispuesto a la declaración unilateral de independencia.  Es decir,  a repetir los errores del 1934, que Artur Mas quiere evitar, como ha declarado reiteradamente en los últimos meses diciendo que 'no haría nada ilegal'. Las voces y presiones más sensatas, y una mejor oscultación de la realidad, parece que han surtido efecto.

Nuevamente, se habrá hecho el ridículo. Quizás, en el fondo, como se dice, a fin de bien.  Nunca se sabe. Pero este anuncio, ahora en vísperas de la esperada e importante  reunión Mas-Rajoy, resulta, a la vez, sorprendente y muy claro. Con la huida de Duran, el feo asunto Pujol y el avance del plan 'B' (de bajada de pantalones, con perdón), ¿cómo puede presentarse en la reunión de La Moncloa el president Mas?

Pero, tal vez, todo esto sirva para que de la cumbre Rajoy-Mas, salga algo positivo. No se habrá roto la baraja.


sábado, 26 de julio de 2014

Així no es fa país

Ni ocultant durant trenta anys una fortuna irregular a l'estranger, essent legal president de la Generalitat (Jordi Pujol), ni desafiant la legalitat essent també president en virtut d'aquesta legalitat (Artur Mas), és la manera de 'fer país', expressió màxima d'un patriotisme sa, que no sempre es correspon amb la realitat dels qui la proclamen a cada instant.

'Fer país' és jugar net, d'acord amb la legalitat, democràticament aprovada, o democràticament modificada, en el terreny fiscal i en el de les reivindicacions legítimes. És donar exemple de bon comportament. És ser coherent amb el que un diu i un fa. És no fer servir els sentiments patriòtics per encendre les masses, mentre se les hi amaga la veritat.

Si 'la veritat ens farà lliures', la confessió de l'expresident, sigui estratègica o forçada, és positiva perquè  ens fa més lliures a tots  de creure o no les seves prèdiques, i les de l'actual president quan fa una crida a sortir a 'defensar el país'. Així, molt – o menys- honorables Pujol i Mas, no es fa país. Així es desfà.

I a la premsa i a la justícia catalanes, que no han sabut, volgut o pogut, descobrir abans i posar sobre la taula de l'opinió pública aquests fets, l'enhorabona!. La cínica riallota de l'il·lustre imputat Fèlix Millet -que no acaba de tirar de la manta ni d'entrar a la presó-, anant o sortint del jutjat, resulta molt eloqüent i sospitosa.


Per què fan tant de mal a Catalunya  alguns que diuen estimar-la 'heroicament' ?

sábado, 19 de julio de 2014

La 'pregunta' para Mas y Rajoy

Después que el president Artur Mas anunciara que estaba dispuesto a negociar la pregunta y la fecha de la Consulta, en la próxima reunión con el presidente Mariano Rajoy, podría sugerirse que se convocara un concurso publico, abierto a todo el mundo, sobre qué 'pregunta' es la más adecuada para proponer en aquel encuentro.

Cómo escribía aquí mismo, ya hace muchos meses, los más creíbles parecen, todavía, quienes piden la independencia y quienes se oponen. Los otros son, a menudo, malabaristas de las palabras. Esto no solamente es aún válido ahora, sino que hay que añadir nuevas consideraciones. Ya no se juega sólo con las palabras, sino también con la pregunta -o preguntas- de la anunciada Consulta.

Quienes van a favor de la independencia de Catalunya y quienes van en contra juegan más claro. Dicen las cosas por su nombre. Los otros juegan con la gente. Dicen a menudo lo que no piensa y piensan lo que no dicen. Hacen juegos de manso, con las palabras y también con las preguntas.Y así -como decíamos- el circo continúa. Prensa, radio y televisión catalanas no hablan de otra cosa, y la opinión pública está más confundida y perdida que nunca.

Quienes tendrían que orientarla no hacen sino distraerla de los problemas reales y confundirla. Hablan a los ciudadanos del “derecho a decidir”, del “derecho a votar”, del “referéndum necesario”, de la “consulta ineludible”, pero estos no saben sobre que tienen que “decidir”, “votar”, “*refrendar” o “ser consultados”, ni la manera como tendrán que hacerlo. Sólo lo tienen claro, según parece, los independentistas y los antiindependentistas más radicales. Ni el president Mas, como se ve, no lo tiene demasiado claro, puesto que ahora quiere negociar lo que pactó.

Esto de “decidir”, “votar”, “referéndum” y “consulta” nació del deseo y la voluntad de independencia de amplios sectores. Por eso sus defensores y sus detractores lo tienen tan claro. Los otros han subido al carro de esta movida, por oportunismo, a golpe de manifestaciones multitudinarias y ambiguas, que han visto. o querido ver, como una gran marea que se lo lleva todo ninguno adelante.

Y llegado el momento de concretar para ser eficaces, todo son discrepancias, palabras vacías o de doble sentido, o de muchos sentidos. No saben como compaginar el deseo con el oportunismo, el iIusionismo y el realismo. Posibilidad real con posibilidad virtual.

Estamos en democracia –más o menos imperfecta o inacabada–, pero en un sistema democrático de derecho que costó mucho de conseguir y que hará falta, ciertamente, perfeccionar y acomodar a los cambios sociales. Pero el sentido común nos dice que no se puede lanzar todo por la borda, con estallidos de entusiasmo, animados desde instancias interesadas, que incluso pueden aparentar sentimientos mayoritarios, más que razonamientos sensatos. Las movidas no siempre suelen ser las mejores expresiones democráticas.

Invocar legitimidades es lícito y razonable. Pero hay muchas legitimidades. El marco constitucional tiene que incluir cuantas más mejor, porque todas son respetables. Pero, en un Estado democrático de derecho, como el actual, la primera legitimidad es la establecida en su día por la voluntad popular de manera legal y democrática. Hay que tenerla en cuenta, aunque sea para querer modificarla o cambiarla en su formulación politico-jurídica.

De aquí viene el enrevesado problema de formular definitivamente la 'pregunta' para la famosa Consulta, que no parece se pueda celebrar como tal.

Si la consulta –sobre la opinión, el deseo o la voluntad– se plantea entre independencia o no independencia, el simple hecho de formular esta disyuntiva, es decir, de considerar la independencia como una posibilidad real, ¿no supone admitir de hecho el carácter soberano del pueblo catalán, como ya se proclamó en la Declaració del Parlament, recorrida ante el Constitucional y *anullada por este?

Una pregunta así difícilmente podría no ser también recorrida, puesto que admite, implícitamente, la hipótesis de la secesión de Catalunya, contraria a la letra y el espíritu de la Constitución, que –guste o no– consagra la “unidad y soberanía” nacional de española.

Por lo tanto, mientras no se reforme la Constitución vigente, este tipo de pregunta no podrá prosperar, ni por el artículo 92 ni por el 150.2, ni por ningún otro, por mucho que esto se venda como viable. Ni tampoco en la próxima reunión Mas-Rajoy, con muy poco margen de maniobra. Ni incluso, gobierne quién gobierne, en el caso de una hipotética modificación del texto constitucional, puesto que este punto de la “unidad y la soberanía” siempre será considerado esencial. Contra esta situación no cabría más que una rebelión de final incierto. ¿Quién la quiere?

En esta situación de estancamiento y desorientación, la propuesta de 'pregunta' presentada por el nuevo secretario general de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, parece muy razonable e incluso viable.
 
Es la formulada de siguiente manera: "¿Quiere que el Govern de Catalunya negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el reconocimiento del carácter nacional de Catalunya, un pacto fiscal solidario y el blindaje de las competencias en lengua y cultura?"

Es el texto –hasta ahora el más realista- que debiera de estar sobre la mesa en la esperada cumbre de Rajoy y Mas. Es una propuesta razonable, popularmente intelegible, jurídicamente admisible y políticamente aceptable. Y una buena oportunidad, que convendría no desaprovechar,