Comentarios y Análisis de Política

domingo, 7 de diciembre de 2014

La denuncia de Josep Cun


       En una sola frase  Josep Cuní ha descrito, definido y ridiculizado la actual política catalana. “La nueva política catalana –escribe- tiene mucho de representación y poco de realidad” (LaVanguardia). Esto, dicho por un gran profesional del periodismo que, desde muchos años, vive inmerso en las cuestiones de la actualidad política y en diálogo constante con  sus protagonistas, tiene una importancia testimonial de primer orden.
   Probablemente, el acierto de esta frase se deba a que su autor, también forma parte de esta escenificación que denuncia. Profesionalmente, se mueve en la misma escena de la representación y contribuye a que se desarrolle y a que el publico la contemple en directo. Esta complicidad, manteniendo las debidas distancias, da mayor credibilidad a su afirmación. Y es grave esta constatación de que estamos en una política de teatro.
   Hay una realidad social y una escenificación. Aquella es la que vive la ciudadanía, la que la gente palpa, siente y desea. La segunda, la que claman y gesticulan en el escenario político unos actores que juegan su juego, pactan o disputan entre ellos, se imaginan o inventan, según sus intereses partidistas o personales, y en lugar de afanarse en reflejar la realidad en su conjunto, la parcelan y  manipulan.
   Y una vez parcelada y manipulada, escriben un guión o varios, para presentar la virtualidad de su imaginario como si fueran los intereses reales y prioritarios de los ciudadanos. Y en este esfuerzo gastan las energías que debieran emplear en resolver los problemas de la sociedad. Y, a veces, para mayor escarnio, a sus guiones prefabricados les llaman programas de los intereses de país.
   Consumada, así,  la obscenidad de confundir “el pais” con su imaginario partidista, se lanzan a la captura de los despistados y discrepantes, intentando imponer al todo lo que solamente representa a una parte. Con este gesto totalizador pretenden secuestrar la diversidad y pluralidad de la sociedad catalana.
   Desde el escenario del poder o de la representatividad nominal que las urnas dieran a unos partidos escasamente democráticos, escenifican una representación teatral que los medios públicos, los subvencionados y los interesados se encargan de acreditar, mangificar y popularizar. Entonces, la calle indignada y cabrada  por tantos problemas, debidamente dirigida y adoctrinada, se moviliza bajo el estandarte de cuatro tópicos bien aderezados.
   Y el círculo se cierra apelando al mandato de la calle, lo que antes se proclamó generosamente desde los púlpitos sacralizados. “Mucho de representación y poco de realidad”, como Josep  Cuní ha descrito, definido y ridiculizado la actual política catalana. Demasiada farsa.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

El discurso que no saben hacer ni PP ni PSO


     El atractivo discurso que ayer hizo Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, a favor de la independencia de Catalunya, no lo saben hacer ni el PP ni el PSOE a favor de la unidad de Espanya. Como tampoco Artur Mas en defensa, también, de la secesión catalana.
   Sin un papel, sin atril, a cuerpo, Juqueras desarrolló, durante una hora, una argumentación mucho más viva y atrayente que la pormenorizada conferencia del president Mas hace una semana. El objetivo era el mismo: una Catalunya independiente. Los caminos y las estrategias diferentes, casi contrapuestas.
   Una simple frase del republicano lo resume bien: "Hay una unidad que es la de todos, que nos parece más valiosa que la unidad de unos cuantos". Artur Mas, busca la unidad de unos cuantos, los convencidos, para imponerla a todos. Oriol Junqueras hace pedagogía y propaganda para que todos se sientan interesados en esta unidad.  Para ambos, la unidad -más fictícia o real- ha de servir para llegar a un Estado catalán independiente.
   Los dos discursos parten de la desafección de Catalunya respecto de Espanya, del conocido victimismo, y prometen el paraiso de un país libre y nuevo. Más que números, se exhiben sobretodo incomprensiones, resentimientos y sentimientos. Todo trufado de romanticismo y populismo. Y con el anzuelo de una visión simplificada de unas cuantas cifras para abrir el apetito y la esperanza.
   Junqueras, sabe elevar las anécdotas reales a catagorías creibles. Lo cual llega más fácilmente al gran público que la oratoria, impecable y alambicada, de Mas. Este, tiene las limitaciones de ostentar el poder, Junqueras la libertad total de estar en la oposición.
    Es la ventaja, no se olvide, de estar en una  democracia y un Estado de derecho, que amparan esta gran libertad de expresión y de manifestación, además del pluralismo –reflejo de la diversidad social-  que hay que preservar y no restringir, como parecen pretender ciertas propuesta de listas electorales únicas. La unificación de partidos, que supuso su eliminación, ya la hemos vivido en tiempos felizmante superados.
   La propuesta de Oriol Junqueras quiere ser más incluyente de los distintos intereses, sensibilidades i sectores sociales. “La unidad de todos”, pide, en contraposición a la de Artur Mas,“la unidad de unos quantos”. El president Mas da la impresión de querer ganar tiempo y así poder agotar su legislatura, y está en su derecho.
    El republicano Junqueras, tiene prisa y es más contundente: la proclamación unilateral de la independencia lo antes posible. Si es posible mañana, pues mañana mismo. No perder ya más tiempo porque va en contra del bienestar y la felicidad de todos los catalanes, que, libres de la mordaza y el expólio del Estado, sabrán contruir un país con mayor bienestar, más justo y sin corrupción...
    Por esto, todos deben sentirse llamados a construir y a disfrutar de este país de ensueño. Ricos y pobres, autóctonos y venidos de fuera, independentistas convencidos, los que dudan y los que no lo son. Una vez proclamada la independencia unilateralmete –con un golpe de mano plebiscitario-,. ya todos se subirán al carro por la cuenta que les tiene. Nadie querrà quedarse al margen de esta Arcadia feliz. És la gran ventaja de ser independientes. El objetivo de todos -los que no sean miopes- es proclamarla ya. Después, solo después, se podrá negociar “de igual a igual” con el Estado.
    Prentender negociar siendo sólo una parte de un todo, a la que ni se hace caso, es perder el tiempo, es de poco menos que tontos. La unidad estatal –viene a decir- solo perjudica a los catalanes; y nadie les ha convenido de lo contrario, ni el PP ni el PSOE. El discurso, hábil, directo  y táctico, de Junqueras es el que, en defensa de la unidad, no han sabido -ni saben- hacer ni el PP ni el PSOE, con su visión centralista y excluyente.
   No hay, pues, que perder más tiempo, pide Junqueras, que clama por una República Independiente de Catalunya:“!O ahora o nunca!”
  

miércoles, 15 de octubre de 2014

Artur Mas, salvar la cara


Con su última pirueta política -de otra “consulta”, que tampoco lo es y se le parece aún menos-,  el presidente Artur Mas intenta salvar la cara ante muchísima gente a la que vendió la moto antes de que fuera suya, y ahora le pide cuentas. Va a recibir golpes de todos lados, porque de algún modo todos se sienten estafados,

A diferencia, en su día, de Adolfo Suárez, Mas prometió lo que no podía prometer. Sencillamente, porque no estaba en su mano convocar un referéndum para la independencia de Catalunya. Aunque, estratégicamente, el referéndum pasara a llamarse consulta y la consulta se revista ahora de simulacro de consulta siendo, en realidad, una burda movilización partidista desde el Govern.

Y, recordémoslo, lo prometió “sí o sí”. Pero como le ha salido mal -cosa que casi todo el mundo sabía- ahora quiere salvar la cara, porque un político que la pierde tan escandalosamente en una jugada de esta envergadura, por coherencia y dignidad, está obligado a dimitir.

Pero esto es lo que no quiere. Le costó mucho llegar a presidente para dejarlo sin apurar antes todas las estrategias y maniobras engañosas. Ya convocó elecciones anticipadse, tras subirse súbitamente al carro del independentismo y ponerse delante de la gran movilización popular del año 2012, convencido de que, en las urnas, las multitudes le ungirían como el Mesías esperado. No fue así y se dio el gran batacazo. Pero su falta de humildad no le permitió aprender la lección

No se trata de repetir aquella “proeza” electoral, sino de aguantar con juegos de manos para entretener al gran público. La ahora anunciada otra consulta, que es puro activismo político gubernamental, pues no tiene nada de consulta  -ya que carece de las prometidas “garantías democrática”- pero se le parece en el nombre, constituye una estrategia para ganar tiempo y ver si al final algo o alguien le salva. Como alguno de sus socios, hasta hace poco, le ha echado en cara, los nuevos planes de Mas no son para salvar el país, ni siquiera el soberanismo, sino para salvarse a él mismo aparentando que cumple su palabra. Para seguir hasta el final de su legislatura, intentando con el tiempo recuperar algo de credibilidad.

Planteamiento que puede ser bien visto para quienes temen, como al diablo, a un Oriol Junqueras de futuro presidente de la Generalitat, según apuntan las encuestas. El pétreo líder de ERC no está por muchos rodeos y esperas, sino por una rápida y unilateral declaración de independencia. Por los hechos consumados y a ver qué pasa; todo muy democráticamente.

Este posible escenario de un Junqueras-president inquieta a mucha gente en Catalunya que, pese a todo, ve en Artur Mas, un freno al aventurismo radical o alocado cuyas nefastas consecuencias nos enseña nuestra historia. Y por esto aún apoyan a Mas, pese en sus derivas que tampoco ven demasiado claras,

El resultado de unas posibles elecciones avanzadas, que serían muy lógicas en las actuales circunstancias de bloqueo y fracaso, es imprevisible, pero las encuestas son muy elocuentes. Cosa que seguramente también se contempla con inquietud en los cálculos que hace el Gobierno del Estado.

Apoyar al presidente Mas en algún otro momento se ha contemplado como una posibilidad en la Moncloa, para barrar el paso a unas formaciones más radicales. Sin embargo, por lo que parece, no han sabido, o querido, encontrar la fórmula idónea para ello.

Está bien hablar de disposición al diálogo y a la negociación, como repite Rajoy, pero si no se traduce en hechos, queda en palabras, quizás en hipocresía. Por otro lado, tampoco es seguro, a estas alturas de la película, que Mas pudiera, o quisiera, dejarse ayudar desde la capital del Imperio -“impasible al ademán y al desaliento”- tan mal visto desde Catalunya. Artur Mas ya no podrá ser  el héroe, que soñaba, pero tampoco le entusiasma la humillación de tener que dimitir.




miércoles, 8 de octubre de 2014

Consulta ‘una mica” democràtica


 Ho diu una de les personalitats que havien d'avalar la nitidesa de la tant anunciada Consulta del 9-N, designada pel Parlament i nomenada per un estrany decret del president Artur Mas.

La sorprenent noticia és que Quim Brugué, catedràtic de Ciència Política de la Universitat Autònoma de Barcelona, proposat per ICV-EUiA, ha renunciat al seu càrrec de membre de la Comissió de Control de la Consulta. No sabem si això provocarà un efecte dominó en els altres sis membres de dita comissió, cosa que no seria estranya vistes les convincents raons que dona el dimissionari.

Explica el catedràtic senyor Brugué que dimiteix, perquè “no puc avalar una consulta que, al meu parer, no ofereix garanties democràtiques”. Cosa que en les circumstancies actuals sembla força evident, i que no sorprendrà massa als ciutadans que han seguit els últims acontentaments. Sigui per culpa del mateix plantejament de l'anomenat “procés” o per les motivacions i obstacles al.legats per l’Estat, la prevista Consulta no podria oferir la credibilitat necessària per tenir efectes seriosos a cap instància.

Quan s’assegura que aquesta consulta es vol fer perquè ve atorgada al poble per un invocat “principi democràtic”, per la “radicalitat democràtica” que es persegueix,  i que es farà amb les “màximes garanties democràtiques”, no seria lògic dur-la a terme sense que aquesta nitidesa democràtica no resultés incontestable. I la dimissió d’un dels membres de la Comissió que hauria d’encarregar-se d’aquest control democràtic palesa, com a mínim, que les coses no són clares, I aixó ja és força greu.

A més, denuncia atinadament el dimissionari la “falta de neutralitat” dels convocants de la Consulta, com va evidenciar-se, per exemple, en la trobada amb el president Mas d’alcaldes de tot Catalunya en recolzament a la consulta, però cridant al mateix temps “independència, independència!”. O sia, que enlloc de consultar al poble el que es vol, es busca que aquest voti independència, que és el que volen els que clamen pel “dret a decidir”; un “dret” que, en aquest contexte,  es converteix en quasi una obligació a dir “sí” al que defensen els convocants, el seu “dret a decidir”. De democràtic això, al entendre de  qualsevol ciutadà, no en té massa,

Consultar degudament a la població és una practica saludable i que es practica en tots els països civilitzats. Per què no aquí? Si és sobre la forma de governar-se, sobre les relacions amb altres pobles o sobre el seu propi destí -com ara es diu- resulta més que necessari, obligat. Però s`ha de “fer bé” com diu i repeteix el senyor Mas, perquè  el que tenim entre mans és delicat  com una “figura de porcel.lana”. D’acord, però qui diu això no pot ser el primer en escardar-la, la “figura de porcel.lana” I sembla molt que ja ho ha fet.

Ës, precisament, el que denuncia amb la seva dimissió el catedràtic Quim Brugué, en negar-se a fer el paperot, a semblar que “avala” el que “en consciencia”, li sembla que no pot avalar. Que feram els demés membres de la Comissió de Control? Optaran per seguir el seu propi criteri, molt respectable, o del partit que el va proposar?

Sigui com sigui, i a part dels seriosos entrebancs, jurídics i polítics, que hi posin les institucions de l’Estat i el mateix Rajoy, donades les gentades al carrer i els crits de tants alcaldes al Palau, sembla que la Consulta “una mica democràtica” sí que ho seria.




sábado, 27 de septiembre de 2014

Gol de Mas al Estado


 

 

 

 

 
                                                                                                                                                                     
El president Artur Mas ha marcado un gol al Estado con la solemne convocatoria, con visos de legalidad, de la Consulta de autodeterminación de Catalunya. Después, el árbitro constitucional podrá anularlo -como todo hace prever-,  pero ya nadie podrá borrar su primer impacto psicológico y político en la sociedad catalana y española.

Pocas horas antes de que el presidente catalán, en su decidido, hábil y temerario desafío al Estado, firmara la convocatoria de la famosa Consulta, su 'padre político', Jordi Pujol ha tenido que sufrir un calvario de acusaciones, en forma de preguntas, de todos los grupos parlamentarios catalanes, incluido el del partido que fundó y llevó al poder durante veintitrés años. La unidad no es tan compacta, como se quiere presentar.

Le tenían ganas, los líderes políticos que intervinieron, al expresidentes Pujol en su comparecencia en el Parlament. La sesión, que comenzó con una especie de historieta familiar de estar por casa, para explicar la procedencia de unos millones no declarados en el extranjero, subió de tono en las preguntas de algunos de los grupos y en la réplica de un Pujol especialmente airado que, como autodefensa, se permitió  reñir a todos, tras declararse inocente de toda corrupción:"yo no he sido un político corrupto".

Las preguntas, que iban al fondo de la cuestión pero formuladas de forma acusatoria e hiriente, a veces parecían más un linchamiento del mítico personaje caído, fundador del nuevo catalanismo y motor de la modernización de la Catalunya autonómica, que de buscar la verdad objetiva por oscura y rocambolesca que esta pueda ser. Al gran mito que iba a figurar en letras de oro en la historia, se le negaba todo reconocimiento y consideración, incluso más matizadamente por los suyos.

Un espectáculo penoso que no ha aportado nada sustancial al esclarecimiento de la cuestión de fondo: el confesado fraude fiscal por muchos millones ocultos durante más de treinta años, su verdadera procedencia y los tejemanejes y  extraños negocios familiares. Más bien, ha evidenciado la amplitud y complejidad del tema, que puede tener muchas complicidades.  Y al no ser  contestadas, como procedía, por el protagonista las preguntas básicas que se le formularon, las sospechas seguirán sin esfumarse.  La mala uva de los interpelantes y la irritación del interpelado fueron muy elocuentes. Hablan por si solas. Alguien deberá, algún día, comerse el marrón.

En todo caso, no solo es sospechoso el rápido y público distanciamiento mostrado por Artur Mas, varias veces conseller en el gobierno de Pujol y su delfín, sino que se explica por la necesidad de salvar de toda sombra de implicación en este turbio asunto, a los líderes del llamado 'proceso' hacia la secesión, que ahora queda oficialmente convocado a bombo y   –ganando por puntos a un Rajoy que se dispone a recurrirlo-,  como el mayor hito en trescientos años de la historia catalana. Nunca se había ido tan lejos.

Fundamenta el president Mas esta decisión -"hábil, astuta y firme", según sus palabras- en lo que estima mayoritarias demandas social y política, en la que proclama legitimidad y legalidad del proceso de esta "transición catalana", en la "oferta de diálogo hasta el último momento" y en la escrupulosidad jurídica de los distintos pasos que se vienen dando "con determinación". En todo esto ha ido por delante de los movimientos del Gobierno Rajoy y de las instituciones estatales. Es lo que le ha permitido marcar este primer gol oficial, que coloca al árbitro estatal en una humillante posición defensiva.

La Ley catalana de consultas y el Decreto de convocatoria a la ciudadanía para el 9N, tienen, sin embargo, su truco cuidadosamente ocultado por la propaganda oficial. Ya no se trata del cacareado "derecho a decidir", sino solo de "opinar", que es muy distinto. Y tampoco se trata de decidir sobre la autodeterminación y secesión, sino de expresar la opinión popular sobre si las respuestas a las dos preguntas formuladas, han de servir de base para que el Govern y el Parlament presenten una iniciativa o propuesta al Estado sobre una nueva forma de relación Catalunya-España, que puede incluir la reforma de la Constitución, por ejemplo. La "astucia", de la que alardea Artur Mas para llegar hasta aquí, también se ha de entender aplicada de cara a la opinión pública catalana, para no defraudarla de las grandes promesas; las cosas se han relativizado mucho, lo cual es una muestra de realismo, y podría favorecer un clima de entendimiento, según reaccionen ahora las instituciones estatales.

Haber marcado un primer gol espectacular al Gobierno central es mucho, pero más allá de escuchar la música del festival o el griterío eufórico de algunas gradas, conviene leer la letra pequeña de lo publicado en el Boletín Oficial. No todo es tan claro, ni triunfal ni inocente, en este día muy singular, que ciertamente quedará bien marcado en la historia.

 

 

Pujol, linchamiento y sin respuestas


 

 

 

A pocas horas de que, este sábado, el president Artur Mas, en su temerario desafío al Estado, firme la convocatoria de la famosa Consulta sobre la autodeterminación de Catalunya, su 'padre político', Jordi Pujol ha tenido que sufrir un calvario de acusaciones, en forma de preguntas, de todos los grupos parlamentarios catalanes, incluido el del partido que fundó y llevó al poder durante veintitrés años.

Le tenían ganas, los líderes políticos que intervinieron, al expresidentes Pujol en su comparecencia en el Parlament. La sesión, que comenzó con una especie de historieta familiar de estar por casa, para explicar la procedencia de unos millones no declarados en el extranjero, subió de tono en las preguntas de todos los grupos y en la réplica de un Pujol especialmente airado que, como autodefensa, se permitió  reñir a todos, tras declararse inocente de toda corrupción.

Las preguntas, que iban al fondo de la cuestión pero formuladas de forma acusatoria e hiriente, a veces parecían más un linchamiento del mítico personaje caído, fundador del nuevo catalanismo y pieza clave de la modernización de Catalunya, que de buscar la verdad objetiva por oscura y rocambolesca que esta pueda ser. Al gran mito que iba a figurar en letras de oro en la historia, se le negaba todo reconocimiento y consideración, incluso por los suyos.

Un espectáculo penoso que no ha aportado nada sustancial al esclarecimiento de la cuestión de fondo: el confesado fraude fiscal por muchos millones ocultos durante más de treinta años, su procedencia real y los tejemanejes y  extraños negocios familiares. Más bien, ha evidenciado la amplitud y complejidad del tema. Y al no ser  contestadas, como procedía, por el protagonista las preguntas básicas que se le formularon, las sospechas seguirán sin esfumarse.  La mala uva de los interpelantes y la irritación del interpelado fueron muy elocuentes. Hablan por si solas. Alguien deberá, algún DIA, comerse el marrón.

En todo caso, no solo es sospechoso el rápido y publico distanciamiento mostrado por Artur Mas, varias veces conseller en el gobierno de Pujol y su delfín, sino que se explica por la necesidad de salvar de toda sombra de implicación en este turbio asunto, a los líderes del llamado 'proceso' hacia la secesión, que ahora queda oficialmente convocado a bombo y platillos –ganando por puntos a un Rajoy que se dispone a recurrirlo-  como el mayor hito en trescientos años de la historia catalana.

 

 

 

 

 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Presidents que enganyen


 

 

És trist que un país tingui presidents que enganyen als ciutadans. Un, ocultant de forma irregular a paradisos fiscals una fortuna, de procedència no clara; i l'altre, actuant de manera deslleial al seu càrrec i fen promeses a la gent amb frau de llei.

Personatges, com Jordi Pujol i Artur Mas, que podien haver estat grans presidents i tingut un lloc d'honor a la historia del país, s'han desacreditat, per error o falta d'honestedat, portant al país, que tant han proclamat servir i estimar, a una situació de crispació, de divisió  i de desprestigi, que perjudica a tots i no beneficia a ningú que no sigui del clan dels il·luminats o interessats.

Quan Pujol diu que anirà voluntàriament al Parlament a declarar, ja que té "més coses a dir", però que serà  a partir del dia 22 i no abans "per no interferir en la Diada y en el debat de política general", queda clar que el "cas Pujol" no és un assumpte estrictament personal i familiar, com emfàticament assegurava el president Mas, sinó que va molt més enllà, afectant a la governació del país, al moviment sobiranista  i a la mateixa imatge de Catalunya, que erròniament tant s'ha volgut identificar amb aquests personatges, sobretot amb el mite Pujol, del que ara tants intenten desmarcar-se, miserablement, per salvar la cadira o la cartera.

I quan Artur Mas, que es proclama "fill polític" de Pujol (que és qui el va nomenar), per la seva banda, amb contradiccions, deslleialtats,  maniobres de distracció, mitges paraules i radicalitzacions verbals, condueix al país a un doble enfrontament i greu divisió: interna catalana, i externa amb la resta de l'Estat, no solament enganya a la ciutadania, sinó que, segurament, cava la seva pròpia tomba política. Les seves promeses seran vanes o desastroses.

Quina llàstima! Dos possibles grans presidents catalans malaguanyats. I amb el seu desprestigi arrosseguen, inevitablement, el bon nom de Catalunya i els mateixos legítims moviments polítics i cívics, siguin majoritaris o minoritaris, però que en tot cas tenen dret a tenir la seva pròpia veu, a expressar la seva opinió i els seus desitjos dintre del marc legal democràtic al que Catalunya tant decisivament va contribuir a construir i referendar lliurement i màssicament, després de lluitar contra la dictadura.

 ¿Qui pot fer cas ara, seriosament, a presidents predicadors d'ètica i valors, o venedors d'il.lusions irrealitzables, al menys en pau i a curt termini, si d'entrada ens enganyen  amb diners ocults, que no paguen impostos ni se sap d'on venen, o creant crispació i desengany, en lloc de donar exemple i de governar amb eficàcia i seny per a tots? Els possibles enganys i malifetes d'altres presidents o líders  de fora, no poden justificar els propis enganys.

Aquests fan mal a l'anima de cadascú i del país. Ja son veus cridant en el desert, o pitjor...