Comentarios y Análisis de Política

sábado, 19 de octubre de 2013

Equilibrios de Roca-Junyent


Cuando se quiere sortear -quizás vulnerar- la legalidad vigente se recurre a invocar la "voluntad política". Expresión que se ha puesto de moda, pese a que viene de muy lejos.

Proviene de Rousseau, para quien el Estado debe ser dirigido por la "voluntad política general del pueblo", y que los políticos e instituciones deben representar aquella y no las voluntades particulares o de grupo.

 Ahora, todo el mundo habla de "voluntad política", como recurso cuando no se sabe qué decir o como trampa cuando no se quiere decir claramente lo que realmente se piensa. Políticos y medios usan y abusan de esta expresión.

Con ello no se aclara nada y se confunde todo, que, con frecuencia, es de lo que se trata. Recurren a ello, incluso, expertos -teóricos y prácticos- en asuntos de la política. Lo cual ya es más de lamentar.

¿Qué quiere decir, por ejemplo, el prestigioso ex politico y abogado en ejercicio Roca Junyent (fundador de Convergència y defensor de la Infanta), cuando afirma, invitado por el Parlament, que "la consulta es constitucional si hay voluntad política de que lo sea"? Pienso que no quiere decir nada.

Por un lado, afirma que "es constitucional" (ahora), pero lo remite a cuando haya "voluntad política de que lo sea" (futuro incierto). Por tanto, una contradicción en sus propios términos (si nos atenemos a la literalidad de la cita, recogida en distintos medios)

"Si hay voluntad política de que lo sea", pone Roca como condición. ¿A qué "voluntad política" se refiere? Porque la "voluntad política" o bien se mueve dentro de un marco jurídico, o bien intenta interpretarlo de forma distinta a como se ha venido haciendo por los órganos competentes, o bien quiere modificar aquel marco para que quepa dentro una "voluntad política" distinta a la que inspiró y aprobó aquel marco jurídico.

Todo esto es posible, claro, pero requiere de un proceso y de una "voluntad política general" (Rousseau), que desemboquen en la modificación del marco jurídico vigente o en una nueva interpretación del mismo, en este caso la Constitución.

Y aquí está en problema de fondo: ¿quién es el sujeto legítimo de esta "voluntad política general", todo el pueblo que, en su dia, quiso y aprobó en referéndum el actual marco juridico, o también solo una parte de aquel pueblo?

Por tanto, remitir sin más a que haya "voluntad política" para que una cosa sea la que deseamos, es un brindis al sol. Es como no decir nada. Un recurso para salir del paso, o una trampa linguístico-política para confundir.

En esto Roca hace equilibros, en lo cual es maestro, como excelente parlamentario que demostró ser y buen abogado que es. Dicen sus compañeros de carrera que de joven ya se distinguió por saber defender magistralmente una cosa y después la contraria. Una virtud.

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

domingo, 6 de octubre de 2013

La difícil pregunta de la consulta


 

Supongamos que, finalmente -!oh, victoria!-, se llega a plantear la famosa consulta catalana. De entrada, si es consulta -y no referéndum- ya no es decisión. ¿Como queda, entonces,  el tan proclamado como equívoco "derecho a decidir"? Pues, en simple derecho a opinar o expresión de deseo.

Y si la consulta -opinión o deseo- se plantea entre independencia o no independencia, el simple hecho de formular esta disyuntiva, es decir, de considerar la independencia como una posibilidad real, ¿no supone admitir de hecho el carácter soberano del pueblo catalán, como proclamó la Declaración del Parlament, recurrida precisamente  ante el Constitucional?

Una pregunta así, difícilmente podría no ser también recurrida, pues admite, implícitamente, la hipótesis de la secesión de Catalunya, contraria a la letra y al espíritu de la Constitución, que -guste o no- consagra como indiscutible la unidad nacional de España.

Mientras no se reforme la vigente Constitución, lo cual en este punto, gobierne quien gobierne, parece inviable, este tipo de pregunta no prosperará. Y seguramente tampoco en el caso de una hipotética modificación del texto constitucional que intentara cambiar esta situación considerada esencial. Contra esta postura, no cabría más que la incierta rebelión.

Entonces, ¿qué preguntar en la posible consulta, aunque sea simplemente informativa o prospectiva de opinión o deseo? Se hacen muchas cábalas, incluso por eminentes juristas. Muchas propuestas, declaraciones de intenciones, argumentaciones jurídicas y políticas, para todos los gustos, pero el muro constitucional sigue ahí. En efecto, ¿se puede, legalmente, plantear desde el Estado o Comunidades (que son parte del mismo) la hipótesis de la independencia de una parte del mismo?

Este es el punto de fondo y más débil en cuantas especulaciones, argumentaciones y ambiguas propuestas que se están formulando sobre una posible consulta relativa al futuro político de la relación Catalunya-Espanya. Es decir, que la simple pregunta ya suponga la respuesta.

Que preguntar ya implique, de alguna forma, un reconocimiento de soberanía a una parte del territorio. Para soslayar este obstáculo, seguramente solo cabe preguntar -incluso proponer decidir-  sobre una reformulación del propio Estado: federalismo, reforzamiento y clarificación del autonomismo, grado de descentralización competencial, reconocimiento del pluralismo y la diversidad cultural, lingüística, económica y financiera, etc...

En definitiva, se podrá consultar sobre todo lo que no rompa la unión jurídico-política  básica de las distintas identidades que dan personalidad a los diversos pueblos que integran el conjunto, unión consagrada -por ahora- por el texto Constitucional. Limitación fundamental que con frecuencia se olvida, o quiere olvidar, en ciertos planteamientos demasiado optimistas de algunos nacionalistas -y no nacionalistas- catalanes.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Atados per el mismo juramento


 

 

La respuesta de Rajoy a la carta de Mas ha sido la previsible y no puede sorprender a nadie  Ambos son presidentes gracias al mismo ordenamiento jurídico fundamental, aprobado en su dia democráticamente. Los dos, por tanto, están atados por su respectivo juramento a la vigente Constitución.

Los dos reclaman diálogo y lo ofrecen. Pero si el diálogo no tiene límites, los frutos del mismo jurídica y políticamente no pueden salirse de aquel marco  al que se comprometieron respetar en sus respectivas funciones de gobierno. En esto, los presidentes Rajoy y Mas, están atados en su propio y solemne compromiso.

Es legítimo reclamar "radicalidades democráticas" para contraponerlas a "legalidades democráticas" siempre perfectibles.

Como lo es invocar respeto a la legalidad vigente y mientras esta no se modifique con todas las garantias democráticas. Pretender andar por otros caminos sería como desear adentrarse por  senderos de desacato y rebelión.

El necesario diálogo, tan invocado, no es para esto, sino para explorar y encontrar vias para modificar el marco jurídico-político, adaptándolo a los cambios sociales y para que permita una mejor plasmación de los legítimos deseos de los  ciudadanos y de los pueblos en que se integran.

En el fondo, dentro de la corrección debida, la correspondencia entre Rajoy y Mas, es totalmente discrepante. A la pirueta rebelde de Artur Mas se contrapone la postura rigurosa de Mariano Rajoy.

Si los represententes de las instituciones no respetaran sus propios compromisos con la legalidad, estarían socavando la legitimidad en virtud de la cual fueron investidos.

Socavarian, por tanto, su propia legitimidad. Deben dialogar y negociarlo todo, para modificar lo que haga falta. Lo que les está vedado, a uno y a otro, es negociar en falso; socavar la legitimidad en la que se sustentan sus cargos  y quedarse (jurídica y políticamente) con el culo en el aire.

 

 

 

viernes, 9 de agosto de 2013

Estimar el poble i estimar el món


El conferenciant, aquella vegada, anava  acariciant les oïdes i inflamava els sentiments patris dels fidels a la reeixida convocatòria anual a la Casa-Museu Prat de La Riba, glosant amb entusiasme les obres de joventut, i més abrandades, del gran pròcer català considerat "el seny ordenador de Catalunya".

Aixecant la mirada, des de la silent  intimitat del pati històric, on  se celebra la vetllada d'homenatge al prohom, es podia veure com sobre les teulades s'alçaven antenes parabòliques escrutant el món, i com, en el cel blau intens, es creuaven les esteles blanques dels aerodinàmics  avions, desafiant el temps i l'espai.

Aquest fascinant contrast es repeteix feliçment, amb més o menys intensitat –depenent de l'orador i de la pulcritud de la llum de la vesprada– any rere any. Tradició i modernitat al cor de l'entranyable poble de Castellterçol.

Són dues maneres de veure i de viure l'existència. O millor dit, dues vessants d'una mateixa i eterna recerca humana de la identitat fonamental de la persona, que a fi de comptes és el centre de l'univers.

La tradició -que és proximitat- busca i intenta trobar i protegir la puresa d'aquesta identitat de la persona en les arrels de la seva història, dels seus costums, de la seva llengua, del seu tarannà i del seu entorn més proper -la llar, el poble, la terra, els records, els principis i creences-, embolcallat de tot allò que ha envoltat el seu naixement i el seu desenvolupament. I dins de tot això s'hi arrecera, sobreviu i es potencia l'autenticitat personal i creadora de l'individu, mentre se'l preserva de la difuminació i de la soledat. Tot és molt natural i explicable. El sentiment patri de pertinença és fort, irrenunciable.

La modernitat -que és globalitat-, en canvi, despulla l'individu de tot allò que no és ell mateix, de tota adherència, de tota incrustació històrica. Ell és ell i prou. Tal com ell mateix s'ha fet i s'ha enriquit, amb les seves idees i sentiments, amb el seus dubtes e incerteses. I sense més bagatge que la llibertat i la responsabilitat personal –no mirant enrere ni sentint nostàlgia de seguretats– es llença a l'aventura de la vida, d'afrontar l'existència a pèl, de desenvolupar la seva personalitat i conquerir, amb esforç i preparació -estudis i experiències-, un lloc en el món, i millorar-lo.El triomf i el fracàs només seran seus... i de les circumstàncies. Aquí rauran la seva grandesa i la seva servitud: l'individu desafiant-t'ho tot; en la sort i en els riscos.

Dues visions de la vida i de les coses. Dos camins dispars, buscant la persona, el 'jo'. Són dues filosofies de veure i de viure. Una, des de la seguretat, i, l'altra, des del risc. Des de l'arrelament que fruitarà i madurarà, o des del salt sense xarxa cap a l'autoafirmació. Preservar i renovar fecundament en la solidesa de la tradició, viscuda i contrastada, o arriscar-se innovant en l'esperit obert i cosmopolita.

En fi, sovint estem en la cruïlla: les arrels pàtries o la vivència global. Veïnatge o ciutadania mundial. La possible, no gens fàcil, síntesi: estimar la terra i estimar món. En el fons, estimar veritablement la persona.


(Publicat en el Programa de Festa Major de Castellterçol, Agost, 2013)

martes, 6 de agosto de 2013

Prec a Mònica Terribas

 
Apreciada Mònica Terribas:
 
Ets una gran professional, i saps molt bé que aquesta és la meva sincera opinió de fa molts anys. No et deixis portar per partidismes ni manipular per partits, per cap!. ni per ningú, Mònica.
 
Em plau remarcar-ho ara que, arran del teu nou nomenament per un mitjà públic, rebras moltes presions i et cauran moltes crítiques.
 
La teva demostrada professionalitat i preparació acadèmica, de la que en sóc coneixador i testimoni des dels teus inicis, com també saps i il.lustre bé aquesta foto del 1995, recollint l'important premi científic del Centre d'investigació de la Comunicació, CEDIC, ha d'estar sempre per demunt de tot i de tota possible i segura temptació.
 
És la millor manera de servir el Periodisme de qualitat, el teu, i el país, que és de tots. Gràcies.
Una abraçada.
 
Wifredo Espina
 
 
Monica Terribas  Premi 19951020.gifMonica Terribas Premi 19951020.gif
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sábado, 27 de julio de 2013

¿Caerá el Gobierno?


 

Se le acumulan los agobios a Rajoy y a su gobierno. Y el desenlace tiene visos de urgencia. Son asuntos de primera magnitud y apremiantes.

En política nada es predecible, pero se pueden razonar las probabilidades. Y un razonamiento, basado en datos que están a mano, parece concluir que, pese a todo, el Gobierno no caerá. Pero nunca se sabe...

El primer motivo de agobio serio para el gobierno -que le sobrepasa en profundidad y duración, pero no solo a el- es la grave crisis económica, con la dramática consecuencia social y humana del paro.

Si no se confirman pronto los datos de cambio de tendencia  -que

aún parecen más coyunturales y buenos deseos que realidades- el malestar irá en aumento, con riesgo de debordarse en la calle. Por el contrario, si se evidencia que la política de austeridad y los recortes, con muchos sacrificios ciudadanos, han servido para aderezar el rumbo hacia un crcimiento sostenible, la ira y la resignación pueden derivar en esperanza. Los esfuerzos del gobierno son evidentes y, además, los organismos europeos los avalan, al menos a nivel macroeconómico. Todo esto le daría una importante base de estabilidad.

El otro motivo de agobio gubernamental, ahora al rojo vivo, es el estallido del "caso Bárcenas", que afecta directamente al partido popular y que podria incluso salpicar a su presidente.

No porque esté muy generalizada la financiación irregular de los partidos políticos, lacra de nuestra democrácia, esto pueda servir de excusa para no depurar responsabilidades políticas en todos los casos, máxime en el que está en el gobierno. Y posibles derivaciones penales sobre algunos de sus miembros o el propio presidente, podrían dar un vuelco a la situción política. Sin embargo, el sobrado soporte electoral que las urnas dieron al partido de Rajoy, le permitirian, de alguna forma, resolver el problema con un cambio de personas de la propia formación política.

El presidente Rajoy se ha comprometido a dar pronto explicaciones sobre este turbio caso. Veremos que pasa. Pero no parece que por aquí pueda fallar la necesaria estabilidad política, que Rajoy prometió garantizar, para no poner en riesgo lo mucho o poco conseguido en el terreno económico.

La tercera gran preocupación, pese a intentar disimularlo, es el desafio separatista del nacionalismo catalán, que no de Catalunya como suele decirse inapropiadamente. En siglos no se había producido un reto de este calibre, que cuenta con un amplio apoyo popular y parlamentario. El govern de Artur Mas lo ha hecho suyo y juega fuertemente a esta carta, teniendo en  vilo a la opinión pública y a la sociedad catalana y española. Ambas están angustiadas y divididas  El acuerdo no parece posible,  pero el choque frontal  no lo desea nadie minimamente responsable.

Artur Mas se ha petrechado de argumentos e instrumentos de toda índole -además de movilizar a la opinión mediante las estructuras de gobierno, las instituciones subvencionadas y los medios de comunicación públicos y los privados afines o agradecidos, para afrontar el envite.

Y, empujado por la ERC, de Junqueras, en cuyos brazos de echó para salvar la presidencia tras el revés electoral, acaba de mandar una sutil y comprometida carta al presidente Rajoy, pidiéndole  abrir negociaciones, a la mayor brevedad posible, para que se pueda celebrar un referéndum sobre la independencia de Catalunya. Carta oficial a la que Rajoy deberá dar respuesta de alguma manera. Desafio, pues, en toda regla, ya que se apunta la posibilidad de una declaración unilateral de independencia, si no se autoriza la consulta, o ejercicio del llamado "derecho a decidir!". Si bien Mas scuida de subrayar que anhela que pueda celebrarse de "forma bien hecha".

Con todo, es probable que Rajoy no vea muy dificil, formalmente, contestar la carta. Puede que se limita a decir que la remite a las Cortes, como representación máxima de la soberanía del pueblo español, ya que lo que se le pide excede  de sus competencias de presidente del Gobierno, pues plantea nada menos que la posible división de la "unidad nacional" consagrada en la Constitución.

Como en la misma carta de Artur Mas se afirma que no se trata de un problema jurídico sino político, Mariano Rajoy puede alegar tranquilamente que precisamente por esto lo deben decidir las Cortes, es decir, los representantes de todo el pueblo español, los catalanes incluidos.

Por tanto, en este momento y si no hay sorpresas, no es previsible que caiga el Gobierno de Rajoy -por bien que podría experimentar una remodelación-, y la necesaria estabilidad política del pais parece estar garantizada.

 

domingo, 30 de junio de 2013

El Concert del Camp Nou


 

 

 

El Concierto del Camp Nou fué impresionante. Emotivo, electrizante, contudente. Una inmensa y popular operación político-festiva. Es de lo que se trataba.

Buscando opiniones solventes  sobre este acontecimiento, me parece muy interesante el comentario del siempre ponderado y agudo José Antich, director de La Vanguardia, titulado, quizás con excesiva cautela, "Algo más que un concierto", porque en realidad fué bastente más que un concierto.

Antich lo describe como "una mezcla de acto reivindicativo y también de tono festivo". Y lo valora así: "Obviamente no fue el concierto de todo el catalanismo ya que las ausencias de organizaciones y personalidades fue significativa. Però sí de una parte muy importante del catalanismo, la más movilizada y activa".

Considero muy exacta esta valoración. Distante de la fácil loa incondicional, buscando el aplauso de un sector, y de la injusta mirada cicatera, que placería a otro sector. Es, creo, una visión equilibrada y serena de lo ocurrido, en el  contexto de la realidad social catalana actual, dirigida por una clase política, en el poder, muy sobreexcitada

Una clase política dominante de los resortes del poder, que, representativa de un muy amplio sector social, empuja a su militancia, a sus electores, simpatizantes y a las capas populares más permeables a los planteamientos y registros emocionales, para expandirse y, si es posible, invadir e imponerse al otro sector. En el fondo, tiende a instalar -con toda su maquinaria- el pensamiento único, como denuncia, incluso, el líder socialista Pere Navarro.

Pese a su innegable fuerza e importancia, el llamado "Concierto por la libertad" -que en realidad fué "por la independencia", según los gritos, cantos, pancartas y consignas-,  como escribe Antich "obviamente no fue el concierto de todo el catalanismo ya que las ausencias de organizaciones y personalidades fue significativa". Pero hay más.

Porque si es evidente -y actos como este lo ponen de relieve- que hay, como mínimo, dos catalanismos -el radical y el moderado-, también es cierto que el catalanismo no agota todo el ancho abanico ideológico catalán. También hay espacio para la catalanidad, es decir, la condición de catalán sin "ismos", de ninguna clase.

Lo que ocurre es que es la menos movilizada y activa políticamente, la más silenciosa. La que precisamente permite la buena y fecunda convivencia ciudadana en Catalunya.

És a toda esta diversa y plural Catalunya a la que, en su retorno, se dirigió el expresident Tarradellas con su famoso saludo de bienvenida: "Ciutadans de Catalunya, ja soc aquí!".