Comentarios y Análisis de Política

jueves, 10 de abril de 2014

Tres tenores y un gran ‘no

 
No se sabe exactamente qué fueron a pedir en el Congreso los tres representantes del Parlament de Catalunya. Porque, en realidad, fueron tres peticiones distintas. En todo caso, el gran ‘no’, además de previsto, estaba cantado. Pero, hay que anotar también, que fueron tres tenores con registros distintos.

Uno pedia poder ‘votar’, el otro la ‘independencia’ y el siguiente el ‘federalismo’. Entonces, ¿a quién contentat? Estuvieron brillantes y sus intervenciones fueron didàcticas y sirvieron para que sus demandas las conocieran de primera mano todos los españoles, lo cual no es poco. Además, de una forma argumentada y en buen tono parlamentario. Lo cual, también es mucho.

Hicieron bien su respectivo papel; cada uno con su propia habilidad, astucia o sinceridad a la hora de decir lo que queria y ocultar lo que podia estropear el invento oficial: un neutro derecho a decidir. Entre los tres evidenciaron, ante millones de ciudadanos de toda la geografía española y fuera de ella, que Catalunya es diversa y plural, como lo demostraban sus diferentes peticiones, a las que habría que añadir, para ser justos, las de las formaciones políticas catalanas que no estaban representadas por los diputados Turull (CiU), Rovira (ERC) y Herrera (IUICV), porque también existen: PSC, PPC, Ciutadans y la CUP, por ejemplo.

Y esta visualización, tan pública y solemne, de la pluralidad y diversidad de la sociedad catalana, es quizás lo más importante que ocurrió en aquella sesión parlamentaria. Poque, no por sabida, siempre se tiene en cuenta y se actua en consecuencia, ni aquí ni allí. Si, en lugar de los tres tenores, hubiese habido una sola voz, como la del president Mas, como mínimo se habría conseguido la apariencia de una mayor unanimidad. Seguramente, por su parte, fue un error estratégico.

Porque resulta que si esta diversidad está entre los que van a pedir algo al Congreso, es bastante razonable pensar que también existe -como ocurre-  entre las grandes masas de ciudadanos catalanes que se manifiestan por las calles, No son masas homogéneas, uniformes, ni de pensamiento y sentimiento únicos. Conciden en algo, claro, como es el malestar, la insatisfacción y las ganas de que las cosas cambien. Cada manifestante, más allá de los gritos más fuertes que se imponen, de las consignas de los organizadores y de las pancartas pintadas para la ocasión (y de las manipulaciones televisivas),  tiene su alma en su propio almario. Y las cosas no siempre son lo que parecen que son, o se quiere que parezcan que sean.

Y este pluralismo y diversidad que, con razón, se demanda que sea respetada y tenida en cuenta en toda España, también existen en Catalunya, y muy vivas, aunque algunos preferirían que no, y a veces incluso se intenta que permanezcan en la sombra. Pero en las urnas surgen una y otra vez, y se hacen presentes y reclaman su turno para hablar y decidir. Ejercen, periódicamente, el derecho a votar y el derecho a decidir. Y el que unas veces sumen más unas que otras, todas tienen derecho a existir y a pronunciarse. Democrácia es el gobierno de las mayorias pero con respeto a las minorias, y esto lo garantiza la ley, siempre modificable, pero que hay que acatar para que sea posible la convivencia.

Cierto que suele haber un pensamiento y un sentimiento compartidos de pertenencia a una comunidad, llámese família, patria, pueblo o nación. Es lo natural y sano. Pero estos caracteres comunes básicos, son sentidos, pensados y vividos, por cada cual a su manera. Es algo íntimo e intranferible. Y constituye, como en la naturaleza, la riqueza de la diversidad y pluralidad que tanto se dice querer proteger.

De todo ello, se deduce que se equivoca quien gobierna un Estado sin reconocer y respetar su diversidad, e igualmente  se equivoca quien gobierna una comunidad, pais o pueblo si no reconoce y respeta también la pluralidad de su sociedad.

La buena intervención de los tres tenores del Parlament ha tenido, entre otras cosas, esta virtud de evidenciar, una vez más y de forma solemne, la diversidad y plutalidad del pueblo catalán, que desea y pide, evidentemente, mayor respeto y protagonismo, bajo la forma política más eficaz y conciliadora, que no es única.

La posible presencia de Artur Mas, erigiéndose en único protagonista, probablemesnt habría puesto una máscara a la realidad catalana. Ha sido el acierto de elegir a tres tenores en lugar de que se produjera un brillante solo de una única voz. Los deseos de los catalanes son ahora más conocidos, y la pluralidad y diversidad de Catalunya también, señora Carme Forcadell.







miércoles, 26 de marzo de 2014

La transición catalana

 Otra polémica abierta: la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la “Declaración de soberanía” del Parlament de Catalunya, que era más que una simple declaración política, pues preveía efectos jurídicos  al declarar expresamente, además de la “política”, la “soberanía jurídica soberana”

Mientras unos dirán que era ‘lo esperado’, alegando que es un tribunal “político”, otros se rasgaran las vestiduras con el argumento de que viene a echar “más leña al fuego” en el debate y los gestos sobre el llamado “proceso catalán” hacia la independencia. Todos tienen parte de razón. En estos momentos, no viene precisamente a calmar los ánimos, pese a ser  una sentencia muy matizada, equilibrada y razonable.


Sin conocer aún, al redactar estas líneas. el texto completo de la sentencia, está dentro de lo que cabía esperar del máximo órgano encargado de interpretar la Constitución, la cual no es un texto solo ni estrictamente jurídico o político. La Constitución es un texto político, consensuado y aprobado democráticamente de forma masiva por los ciudadanos -de manera muy destacada en Catalunya- , con efectos jurídicos, como toda carta magna. Y el Tribunal se mueve en este terreno al ejercer su función interpretativa.

Otra cuestión es la composición de este órgano, muy ligada al juego político de mayorías y minorías en el Congreso y el Senado, de acuerdo con los resultados electorales. Esta circunstancia, ciertamente, puede dar pié a sospechas de poca imparcialidad, pero esto se solventaría modificando la legislación que regula su composición y funcionamiento. Mientras esta modificación no ocurra, sus decisiones forman parte del marco del Estado de derecho que tenemos.

 En el fallo, por un lado, se declara 'inconstitucional y nulo' que Cataluña sea un 'sujeto político y jurídico soberano', como disponía la Declaración del Parlament. Y por otro, considera constitucionales las referencias al 'derecho a decidir' como una aspiración política, siempre que se interprete conforme al marco legal.

Aclara la sentencia que el “derecho a decidir” que se recoge en la declaración impugnada “no consagra un derecho de autodeterminación no reconocido en la Constitución, sino una aspiración política a la que solo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional”.

Los doce magistrados del TC, por unanimidad, dedican buena parte de su razonamiento a plantear que la Carta Magna no es inamovible, incluido el artículo 2 (que habla de la indisoluble unidad de España), por lo que puede ser reformada. “Este tribunal -dice- ha reconocido que tienen cabida en nuestro ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que no existe un núcleo normativo inaccesible a los procedimientos de reforma constitucional”. Y aclara que “la primacía de la Constitución no debe confundirse con una exigencia de adhesión positiva a la norma fundamental, porque en nuestro ordenamiento no tiene cabida un modelo de democracia militante”.

Por tanto, cualquier iniciativa tendente a conseguir el “derecho a decidir” debe plantearse mediante una propuesta de reforma de la Constitución, y el Congreso “deberá entrar a considerar” una propuesta de ese tipo si la hace el Parlamento catalán.

Este es el camino legal que señala el Tribunal para la pretensión  política independentista. Un camino, sin embargo, difícilmente transitable en la práctica, dada la actual correlación de fuerzas políticas. Que el espíritu conciliador de Suárez inspire a todos  una senda de concordia. Él hizo la transición, no la ruptura...


domingo, 9 de marzo de 2014

Cinismo político


Este lenguaje hipócrita y cínico, que tanto utilizan muchos políticos, es lo que más desacredita la política. El doble y falso lenguaje. Tanto el heroico como el salvavidas. No es necesario citar nombres -de aquí y de allí-, para no reducir a anécdota la categoría. Además, estos dias están en la mente de todos.

Decir lo que no se piensa es cinismo puro.Proclamar como propio lo que no es más que una consigna de partido, es simple teatro. Defender lo que ya se sabe que no se cumplirá, constituye vil engaño.

El cinismo, la hipocresía y la mentira no son instrumentos  honestos ni válidos para la gobernación. La política -se repite- es el arte de lo posible, y de hacer posible lo que parece imposible. Pero no con artimañas engañosas e impuras. Las conductas y los medios innobles o sucios, enmierdan los objetivos más nobles, los idealismos más legitimos y las ansias de estabilidad más necesarias.

Todo puede defenderse en democracia, pero con  sinceridad y honestamente. No con engaños ni imposiciones, de ‘iure’ o de ‘facto’. No atribuyéndose la representación de todos, cuando sólo se cuenta con la de una parte, devidiendo así a una sociedad plural. Esto contradice el principio democrático de la buena fe y el respeto al otro. El mismo fundamento de la convivencia.

Como en la circulación, la buena convivencia requiere razonables reglas de tráfico a respetar por todos; reglas democráticamente establecidas. Son las leyes justas en su contenido y aprobadas por los auténticos representantes de la sociedad. Solo sin estos requisitos, imprescindibles, y avalados por los órganos judiciales, podría apelarse, ‘in extremis’, a la insumisión pacífica. La rebelión abre las compuertas al caos.

En situaciones de grave tensión, generalmente alentadas por intereses partidarios o posicionamientos temerarios, y en que el apasionamiento suele ofuscar la razón, no se repara en los medios, que se creen justificados por inmovilismos trasnochados, de unos, o por idealismos quiméricos, de otros. Estamos en una de estas situaciones, que casi nadie quiere, pero que demasiados se dejan llevar por la fuerza del viento, quizás de un viento soplado entrebastiadores, con más o menos buena o mala fe, con ánimo redentor de espesas nieblas pero con consecuencias devastadoras.

Por esto es tan importante para la ciudadanía, para el pueblo llano,  detectar bien y a tempo el grado de cinismo, hipocresía o engaño de los discursos políticos, de todo signo, que pretenden perpetuarle inmerecidamente en el inmovilismo o arrastrarle en la aventura de la rebelión. El tráfico político tiene su código legal.     .





jueves, 6 de febrero de 2014

Entendre i defensar Catalunya


A Catalunya se l'entén i se la defensa des de la serenitat emotiva , no des de l'emotivitat passional . Des de la racionalitat sentimental, no des de la crispació irracional. Catalunya és sentiment i raó . En aquesta barreja està l'arrel de la seva identitat
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L'enteniment i la defensa de Catalunya presenta, per tant, dos fronts : conrear la comprensió de la seva forta personalitat , perquè no es desbordi en la " rauxa " (entre creadora i suïcida ) , i no treure-li l'aire que necessita per no sentir la temptació de tancar-se en ella mateixa ( en l'ofec victimista o rancorós)
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L'actual envestida secessionista de bona part de la seva ciutadania , encoratjada imprudentment des d'instàncies governamentals , no és gratuïta ni capriciosa , doncs té arrelament històric i , sobretot , motivacions reals d'incomprensió i greuge , explotades sovint per interessos partidaris o sectaris.

La " rauxa " , liderada per la calculada inconsciència d'alguns, està a punt de desbordar els límits de la bona convivència i del marc legal democràtic , en nom de principis eteris més idealistes que pràctics . La incomprensió i el greuge  han despertat l'emotivitat passional  per sobre de la racionalitat sentimental . El " seny" ( que no vol dir conformisme ) , sembla ara arraconat en una posició de resistència , però a les urnes sol imposar , una i altra vegada , el seu criteri.
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I el criteri del " seny " no és trencar la baralla , sinó millorar o canviar les regles del joc . A la insensatesa de " Destruir Espanya" , títol d'un demagògic i oportunista llibre recentment aparegut , la sensatesa demana la defensa de Catalunya des del compliment sense trampes del pacte constitucional , massivament ratificat pels catalans , i en el què es distingia clarament entre " regions " i " nacionalitats" .

Reclamar el legítim respecte íntegre a la " nacionalitat " de Catalunya ( contrari a l'homogeneïtzació del "cafè per a tots" , que erròniament o maliciosament ha prevalgut ) , seria la forma més realista de comprendre, des de fora , la seva singular personalitat , i de defensar-la , des de dins , sense plantejaments traumàtics.
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La solució , per tant, a l’erròniament anomenat " problema català ", ja que és només d'una part molt important de la plural i diversa Catalunya , està en la mateixa Constitució (fins ara mal aplicada), que s’hauria de complir més honestament per tots , i modificar-la en el que faci falta i que evidentment reclama la nova societat , i no en trencar , que podria conduir a la " destrucció " d'Espanya i de Catalunya . L'experiència històrica ho avala .

domingo, 19 de enero de 2014

Mas, contradictorio y desleal

La aspiración soberanista de parte de Catalunya es legítima, pero opino que la actitud de su president Artur Mas es desleal y contradictoria.

Es legítimo el derecho de un colectivo a expresar su opinión, sus deseos y su voluntad. Incluso a decidir sobre ello por los cauces democráticos establecidos. En este caso, además de legítimo, sería legal.

Pero el president Mas, que dice defender este derecho, en realidad lo perjudica. Lo perjudica porque hace trampa.

Primero, porque mientras por un lado defiende este derecho de los ciudadanos a ser consultados, por otro lado ya se pronuncia y hace campaña para la independencia. Juega con doble baraja.

Juega con la baraja de defender un derecho en abstracto, para intentar recoger así adhesiones, pues a nadie gusta renunciar a un derecho (el que sea), y la baraja de pronunciarse ya por la independencia, que en si misma es una opción legítima, pero que puede no ser compartida por todos, y la forma de conseguirla puede no ser legal e incluso ser perjudicial para la convivencia.

¿Se defiende el derecho a ser consultado y a decidir entre varias opciones, posición ampliamente mayoritaria, o a proclamar la independencia como sea, “sí o si”, ya mucho más minoritaria?

Segundo. Hace trampa, también, con su deslealtad  Artur Mas es desleal al cargo que ostenta y lo es a sí mismo.

La Generalitat es parte del Estado y su presidente el representante ordinario del Estado en Catalunya. Propugnar la secesión de una parte del Estado desde dentro del propio Estado y valiéndose de sus instrumentos, es una clara deslealtad institucional.

Y proponerse incumplir o tergiversar el sentido de la Constitución, masivamente votada por los catalanes y prometida o jurada por el propio Artur Mas al tomar posesión de la presidencia de la Generalitat, es otra deslealtad a la ciudadanía que la refrendó y a sí mismo como persona y como president. Para poder hacer esto legítima y honestamente, debería dimitir antes del alto cargo que ostenta y defender sus nuevas pretensiones como un ciudadano y un político de base. No investido de la púrpura de la presidencia ni con el dinero de todos los contribuyentes.

Este es el marco de la legitimidad, de la legalidad, de la coherencia y de la honestidad en el que cabe moverse en la vida política institucional. Fuera de este marco, el campo es mucho más amplio, pero antes hay que renunciar a las prebendas y esperar que la ciudadana, democráticamente, te las vuelva a otorgar.

Jugar con doble baraja, con trampa, es desprestigiarse y desprestigiar la legítima causa por la que se lucha. Artur Mas -con perdón- se desacredita y perjudica a Catalunya.



viernes, 27 de diciembre de 2013

El Rei centra el joc polític


  El Rei , en el seu sobri missatge de nit de Nadal -qüestionat des de l’esquerra radical i des dels nacionalismes extrems-  ha fet el que havia de fer i podia fer : centrar el joc . Res més; que no és poc en aquest moment massa confús i crispat.

Aquest és el seu paper institucional,  el paper de la Monarquia, sigui quina sigui la valoració que es mereixi o se’n faci. Si no fes això , sobraria . I si fes menys o més , se sortiria del seu guió . I crearia un altre problema . Té marcat el seu terreny de joc arbitral,  el propi d'una democràcia parlamentària i constitucional

Ha complert amb el seu paper i amb força realisme.  Ell o els que l'assessoren , però ell posa la signatura i dóna la cara. Que és el que importa.
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Ha centrat el joc, d’entrada, en l'econòmic i social . "Per a mi -ha dit- , la crisi començarà a resoldre’s quan els aturats tinguin oportunitat de treballar". Certament,  no son suficients les grans xifres oficials o oficioses, massa vegades virtuals o enganyoses per al ciutadà.
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En el terreny de la corrupció ha precisat que "els casos de manca d'exemplaritat en la vida pública , han afectat el prestigi de la política i de les institucions" i "que la societat espanyola reclama avui un profund canvi d'actitud i un compromís ètic en tots els àmbits " . I , com no podia ser d'altra manera, ja que hauria estat escandalós , ha “assumit” públicament el seu propi compromís personal e institucional en aquest tema.
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Ha fet una crida a nous acords per a la convivència, retornant l’esperit de la transició. "Hi ha veus en la nostra societat -constata- que volen una actualització dels acords de convivència. Totes aquestes qüestions es podran resoldre amb realisme, amb esforç, amb un funcionament correcte de l'Estat de Dret i amb la generositat de les forces polítiques i socials representatives". "En una Espanya oberta - subratlla - hi cabem tots ". És una clara advertència a les postures immobilistes i terques de tot signe i nivell

Respecte de la unitat i diversitat ha concretat que "ens uneixen la intensitat dels afectes i lligams històrics, les cultures que compartim , la convivència de les nostres llengües , l'acceptació del diferent . Ens uneix l'extraordinària riquesa d'un país divers , de cultures i sensibilitats diferents ". Però la diversitat no només ha de ser proclamada, sinó realment reconeguda i respectada com una element integrant del conjunt, la pluralitat nacional.

I ha donat un clar missatge d'estabilitat institucional i de necessari compromís ètic: "La meva determinació de continuar estimulant la convivència cívica, en l'exercici fidel del mandat i les competències que m'atribueix l'ordre constitucional ", i " la seguretat que assumeixo les exigències d'exemplaritat i transparència que avui reclama la societat " . És a dir , que no pensa en abdicar , i que pren bona nota de que la "exemplaritat" ben entesa ha de començar per un mateix.
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S'estigui d'acord o no amb el seu contingut , aquest discutit missatge nadalenc del Rei , contribueix a centrar el joc polític i social que viu el país . Ha obviat, aquesta vegada, la música angelical de les nadales, per "fer-se carn " en una vida més real i compromesa.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El Rey centra el juego político

  El Rey, en su mensaje de nochebuena, ha hecho lo que debía y podía hacer: centrar el juego. Nada más. Que no es poco en este momento demasiado confuso y convulso.

Este es su papel institucional, el papel de la Monarquía. Si no hiciera eso, sobraría. Y si hiciera menos o más, se saldría de su guión. Y crearía un problema. Tiene marcado su terreno de juego arbitral, propio de una democracia parlamentaria y constitucional.

Ha cumplido con su papel con realismo. Él o los que le asesoran, pero él pone la firma y da la cara. Que es lo  que importa.

Ha centrado el juego en lo económico y social: “Para mí, la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar”. Ciertamente, no bastan las grandes cifras oficiales u oficiosas, demasiadas veces virtuales o engañosas para el ciudadano.

En el terreno de la corrupción ha precisado que “los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública, han afectado al prestigio de la política y de las instituciones” y “que la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos”. Y, como no podía ser de otra manera pues habría sido escandaloso, ha asumido su propio compromiso en este tema.

Una llamada a nuevos acuerdos para la convivencia: “Hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia. Todas estas cuestiones se podrán resolver con realismo, con esfuerzo, con un funcionamiento correcto del Estado de Derecho y con la generosidad de las fuerzas políticas y sociales representativas”.”En una España abierta –subraya- cabemos todos”  Una clara advertencia a las posturas   inmovilitas de todo signo.

Respecto de la unidad y diversidad ha concretado que  “nos unen la intensidad de los afectos y lazos históricos, las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente. Nos une la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas”. Pero la diversidad no solo debe ser proclamada, sino realmente reconocida y respetada como algo esencial del todo.

Y ha dado un mensaje de estabilidad institucional y compromiso ético: “Mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional”, y “la seguridad de que asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad”. Es decir, que no  piensa en abdicar, y toma nota de que la “ejemplaridad” bien entendida empieza por uno mismo.

Se esté de acuerdo o no con su contenido, este mensaje navideño del Rey, contribuye a centrar el juego político y social que vive el país. Ha obviado la música angelical de los villancicos, para “hacerse carne” en una vida  más real.